Nuestro Camino a la Rehabilitación #Autismo

TODO PARECE imposible

Estando el la línea esperando que un consejero de la Universidad de Arte oriente a Valentina, pensaba: Dónde se fue el tiempo? En qué momento Valentina creció tanto, (y progresó tanto) ahora estamos buscando universidades para ella? Wow! Parece ayer cuando estábamos en el hospital esperando el diagnóstico, o tratando de que se duerma en el medio de la noche, cuando era pequeña. Realmente parece ayer….

Como parece ayer el momento en que recibimos el diagnóstico Valentina TGD, 

Nuestro camino a la rehabilitación

Gracias a ese bendito diagnóstico ahora teníamos un “mapa” para recorrer, y ano estábamos perdidos en la incertidumbre. Claro que no es fácil que te digan que tu hija/o tiene problemas pero eso ahora no importa, porque nuestras energías están dispuestas en la rehabilitación. Ese “mapa” nos indicaba una lista de citas que debíamos hacer, pero la más importante fue “Contactar a Early Child Intervention ( intervención temprana)” para que Valentina reciba urgente las terapias recomendadas. Una vez que llamé unas maestras vinieron a la casa para evaluar a Valentina. Jugaron con ella un rato y me dijeron lo mismo que me dijeron los médicos en la evaluación, desde ese momento empezamos las terapias en otro hospital diferente al de la Evaluación, en este caso tendríamos que viajar una hora y media en dos autobuses y pasar por una zona no muy amigable. Recuerdo que al poco tiempo de comenzar las terapias y cansada de esperar el segundo autobús una vecina me indicó por donde caminar para no desperdiciar tanto tiempo esperando. En una de esas caminatas, pasamos por una licorería y detrás de nosotras empezó un pleito entre unos hombre y hasta hubo disparos. Qué susto!

En esa época mi madre o mi suegra se quedaban cuidando a Lucas que era bebé en  casa y yo podía llevar a Valentina a las terapias. Esos viajes eran silenciosos con mi chiquita a mi lado. A veces llevábamos con nosotras a su muñeco preferido “Woody de Toy Story”. Por aquellos momentos Valentina  no conectaba con nadie, tampoco se dormía en el viaje, por más que yo trataba de hablarle no encontraba respuesta. Igual Valentina no se libraba de mis besos y abrazos durante el viaje, parecía una muñequita junto a mí, sus cachetes rosados, su mirada perdida….

Pero allí vamos las dos en ese autobús en busca de la rehabilitación. Yo en busca de mi hija, con la esperanza de escuchar su vos y de conectar con su mirada, ella tal vez de poder comunicar sus necesidades…

VAle autismoEn ese hospital conocimos a sus primeras terapistas y nunca más yo las olvidaría. Lo primero que le tocó a Valentina en su camino a la rehabilitación fue empezar a despegarse de mi. Ups! No les conté? Yo no me separaba de mi hija ni de noche ni de día, y tengo una tendencia a sobreproteger a mis hijos. Ahora las terapistas tenían que tratar de alejarla de mi para que pudiera asistir a la escuela. La primera terapia fue la terapia ocupacional en donde nos encontramos con una terapista joven de ojos negros y grandes. Se ganó mi confianza casi instantáneamente, con pasión por su trabajo y delicadeza pudo encontrar la mirada de Valentina y hasta involucrarla en el juego. Esta mujer hacía le masajes, muy delicados ya que los niños con autismo tienden a ser sumamente sensibles. Estos masajes preparaban a Valentina para estar más receptiva y luego jugar. Cada logro era una emoción tremenda, las primeras veces que logramos que Valentina sonriera, era como ver el sol por primera vez. Muchas veces yo miraba desde una pequeña ventana en la puerta, otras pude ver a Valentina y a la terapista jugar y compartir momentos de alegría, la esperanza estaba allí presente con nosotras.

La segunda terapia fue la del lenguaje, en este caso nos encontramos con una mujer rubia que trataba de enganchar a Vale en el juego y con canciones. La verdad yo me mantenía escéptica las primeras sesiones, no veía una respuesta inmediata. Pero un día después de unas cuantas sesiones Valentina jugando con burbujas dijo: BUBLES (burbujas) Qué alegría, en este momento era la palabra más bella del Universo. Bubble, sonaba como música para mí. El corazón me latía con alegría, estas horas de autobús las haría de nuevo una y mil veces.

Nota: este artículo es la tercera entrega de mi historia con el Autismo, puedes leer la primera aquí y la segunda aquí.

5 comments

  1. mmmachuca says:

    Me imagino lo difícil del diagnótico pero a la misma vez te da tranquilidad saber con lo que estás trabajando y de esa buscar ayuda.

  2. S.Yissele says:

    Te admiro mucho querida Laura! Que alegría fue conocerte y conocerte un poco más cada vez que te leo! Realmente me das muchas lecciones de amor y me inspiras! Que la fuerza, sabiduria, paciencia y mucho amor siempre te acompañen! Un abrazo Amiga hermosa!

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